Rehabilitación del ICTUS o infarto cerebral

Parece difícil, pero deja que te orientemos


La rehabilitación del ICTUS, o infarto cerebral, consiste en intentar recuperar y devolver al paciente a su nivel premórbido. Por ello hay que actuar sobre las alteraciones físicas, cognitivas y psicológicas que puedan ocasionarse tras el accidente cardiovascular para reducir las secuelas el máximo posible.

El objetivo principal del tratamiento es conseguir que el paciente mejore su funcionalidad y autonomía, consiguiendo cuando hay oportunidad, incorporar al paciente a sus actividades cotidianas

¿Qué es un ICTUS?

Un ICTUS es un accidente cerebrovascular por falta de riego sanguíneo en una zona determinada del cerebro. También se conoce como infarto cerebral y puede estar producido por dos motivos dando lugar a dos variantes del ICTUS:

  • Isquémico: en este tipo de ICTUS el accidente cerebrovascular es producido por un coagulo de sangre que obstruye alguna arteria cerebral dejando una zona de este sin un flujo normal de sangre produciendo la muerte de neuronas.
  • Hemorrágico: este tipo de ICTUS se produce por la rotura de un vaso sanguíneo, que produce un sangrado y en consecuencia de este un flujo anormal de sangre.

Existe un tercer tipo llamado apoplejía que es cuando estas dos variantes se producen de forma simultánea, provocando un mayor daño neuronal.

No deja de ser un infarto, un fallo en el sistema circulatorio y como tal, el tiempo de reacción y la velocidad con la que se comience a tratar es fundamental para que el daño sea lo menor posible, la rehabilitación del ICTUS sea más eficaz y la recuperación tras el infarto cerebral sea lo más rápida y efectiva posible.

Síntomas del ICTUS o infarto cerebral.

Las consecuencias inmediatas de un ICTUS van a depender de la gravedad de la lesión, las áreas cerebrales afectadas y características del propio paciente.

Pueden ir desde la pérdida de visión hasta la parálisis de ciertas partes del cuerpo, acompañadas habitualmente de problemas en la capacidad de lenguaje o la memoria, pérdida de movilidad o pérdidas de conocimiento.

El rasgo común del ICTUS es que se produce de forma rápida y aguda, siendo las consecuencias inmediatas.

Si en un infarto en el corazón los síntomas son evidentes y todo el mundo sabe como reaccionar, el infarto cerebral es más complejo y los síntomas más variados. Por este motivo ante cualquiera de los siguientes síntomas se debe acudir inmediatamente a los servicios de urgencias para que la rehabilitación del ICTUS sea lo más eficaz posible.

  • Perdida de sensibilidad instantánea u hormigueo en alguna parte del cuerpo sin causa cierta.
  • Pérdida de movilidad en la cara, extremidades o zonas más reducidas del cuerpo
  • Dolor de cabeza de aparición inmediata y de alta intensidad
  • Pérdidas de equilibrio
  • Dificultades cognitivas repentinas como problemas en la expresión y comprensión del lenguaje.

Un familiar ha sufrido un ICTUS, ¿Qué hago?

El tiempo de reacción es fundamental y es lo que va a determinar el grado de afección del paciente.

Ante cualquiera de los síntomas anteriores es de vital importancia acudir a los servicios de urgencias lo antes posible ya que las consecuencias y secuelas experimentadas, incluso la supervivencia del paciente, van a depender en gran medida de la rapidez de la intervención.

Una vez estabilizado es importante acudir a profesionales que puedan tomar medidas para la rehabilitación del ICTUS, tan pronto como se pueda, sin perder un solo día.

Este tratamiento rehabilitador, va a depender de los síntomas experimentados por el paciente, e irá orientado a reducir posibles secuelas. Es necesario que se lleve a cabo por un equipo multidisciplinar especializado en patologías neurológicas.

Rehabilitación del ICTUS

Las investigaciones indican que es fundamental comenzar el tratamiento rehabilitador  del ICTUS lo  antes posible en todas las esferas afectadas (cognitiva, física, psicológica). Aunque los estudios discrepan en la temporalidad, hay consenso al afirmar que los 6 primeros meses son fundamentales.

Esto no quiere decir que pasado este periodo no vayamos a obtener mejoras, o no tenga sentido intervenir. Siempre se van a obtener beneficios del tratamiento de las consecuencias de un ICTUS, no obstante, serán mayores cuanto antes lo iniciemos y cuanto más intensivo sea.

Tras un daño cerebral, se produce un proceso de recuperación espontánea que lleva a cabo nuestro propio cerebro. Muchas familias piensan que al haber comenzado el paciente a mejorar por sí sólo, no es necesario acudir a un especialista.

Esto es un error, ya que el profesional debe utilizar esta propiedad de nuestro cerebro y potenciar su recuperación.

También es común creer que en los casos leves el tratamiento no es necesario. Es importante que se realice una valoración profunda, y si las dificultades son mínimas, conseguir volver a nuestro estado premórbido, ya que nuestro pronóstico será mucho mejor.

¿Cómo prevenir un ICTUS?

El ICTUS en muchas ocasiones puede prevenirse.

La forma óptima hacerlo es cuidando nuestros factores de riesgo vasculares y llevando a cabo hábitos de vida saludables. Algunas pautas a seguir son:

  • Control de la tensión arterial y el colesterol.
  • Control de los niveles de azúcar
  • Abandonar el tabaquismo
  • Reducir los niveles de ansiedad y estrés
  • Realizar ejercicio físico
  • Llevar a cabo una alimentación sana basada por ejemplo en la dieta mediterránea.